DOMINGO 15 DE MARZO
Lectura bíblica: Génesis 11:27-32
Génesis 12:1: «Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré».
¿Cómo es usted una bendición para los que están fuera de la iglesia, como individuo y como congregación cristiana, viviendo para el prójimo siendo una persona y un lugar donde el cielo y la tierra se encuentran?
Dios también había llamado a Noé y a su familia a ser una bendición para el mundo viviendo para el prójimo y sometiendo el caos y el desorden en el mundo, entrando cada vez más en la plenitud del reposo sabático de Dios e instando a otros a hacer lo mismo. Pero el caos y el desorden no fueron sometidos porque la intención del corazón humano seguía siendo mala. Y así el caos y el desorden solo empeoraron. Sin embargo, como Dios había prometido no destruir al género humano y la creación con un diluvio, confundió sus lenguas y los dispersó sobre la faz de la tierra.
Entonces, ¿qué hace Dios? ¿Se rinde? ¡No, no lo hace! No puede rendirse porque está en misión para su gloria, para hacer nuevas todas las cosas en un mundo donde su pueblo y su mundo volverán a morar en su amorosa presencia y serán personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran. Y había demostrado su compromiso de avanzar esta meta de su creación con un pacto con Noé y un segundo pacto con él y toda la creación.
Y así, Dios hace un nuevo comienzo. Llama a Abram a ser una bendición para el mundo y a vivir para el prójimo convirtiéndose en un pueblo y un lugar donde el cielo y la tierra se encuentran.
Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le capacite para ser una bendición para el mundo y vivir para el prójimo siendo una persona donde el cielo y la tierra se encuentran.
